Otra vez nos encontramos con la misma injusticia: más de treinta compañeros municipales quedaron afuera del cobro del premio anual por presentismo, mientras que los concejales obedientes autopercibidos empleados municipales de La Libertad Avanza, Hechos, Frente para la Victoria y un bloque unitario lo percibieron, salvo el bloque de Union por la Patria.
Desde el Sindicato Único de Trabajadores Municipales, adherido a Fesimubo, lo decimos con claridad: esto no es un error administrativo ni una confusión, es un atropello contra los trabajadores y un verdadero delito contra la administración pública. La dieta de un concejal está regulada: debe ser equivalente a cuatro sueldos y medio de la categoría mínima municipal, y bajo ninguna circunstancia puede superarse. Lo que se ha hecho es lisa y llanamente cobrar lo que no corresponde.
Nos duele ver cómo peronistas, radicales, libertarios y los integrantes de Hechos se llenan la boca hablando de valores e ideales, pero cuando se trata de poner un peso más en sus cuentas bancarias se olvidan de la dignidad y la coherencia. Les exigimos a todos los concejales que devuelvan de inmediato los fondos cobrados de manera ilegal y los destinen a una entidad de bien público.
Un hombre se mide por su integridad y por su compromiso con el bien común, no por la habilidad de sacar ventaja. Y ustedes, señores concejales, le faltaron el respeto a los municipales, a los trabajadores precarizados, a los jubilados y a quienes esperan un aumento al básico para no desfinanciar el IPS y el IOMA.
No es la primera vez que pasa: ya el año pasado hicieron lo mismo. Por eso decimos basta. Desde nuestra organización vamos a presentar la denuncia ante el Juzgado Contencioso Administrativo, el Honorable Tribunal de Cuentas de la Provincia de Buenos Aires y también concurriremos a la Justicia Penal para que de una vez por todas se investigue como corresponde.
Y a los concejales, que en su mayoría son profesionales formados, les decimos sin rodeos: esto debería darles vergüenza.
Como escribió José Hernández en boca del Martín Fierro:
«La ley es tela de araña;
en mi ignorancia lo explico,
no la teme el hombre rico,
nunca la teme el que mande,
pues la ruina del pobre es
la trampa del grande.»






