Mayo volvió a golpear el bolsillo: las ventas minoristas PyME cayeron un 2,9% interanual, y lo más alarmante es la caída en alimentos y bebidas (-7,6%), el rubro más sensible para las familias trabajadoras.
El informe de CAME muestra que el consumo básico sigue desplomándose, con changuitos cada vez más vacíos y tickets más largos. El poder adquisitivo no alcanza y la plata no rinde.
Rubros como textil (-1,6%) y ferretería (-2,6%) también retrocedieron. Solo perfumería (+5,2%) y farmacia (+1,5%) repuntaron levemente.
El 56% de los comerciantes cree que no es momento para invertir, y casi el 30% siente que está peor que hace un año. Sin crédito, sin consumo y con salarios por el piso, el mercado interno se enfría y las PyMEs están en alerta.