El Ejecutivo comunicó una suba escalonada, pero el sindicato rechazó la medida y denunció que se definió sin acuerdo paritario.
El Gobierno de Morón sumó un nuevo foco de conflicto con los trabajadores municipales tras anunciar un incremento salarial para el personal de planta. La decisión partió del intendente Lucas Ghi y estableció una suba en tramos, pero el sindicato del sector cuestionó la medida y la calificó como inconsulta.
Desde la comuna informaron que el aumento total alcanzó el 12% sobre los básicos de marzo. El esquema se dividió en tres etapas: 4% en abril, 3,5% en mayo y 4% en junio. En el mismo comunicado, el Ejecutivo destacó que “este incremento se agrega al 4% ya otorgado en febrero, alcanzando de esta manera un 16,5% de aumento acumulado en lo que va del año”.
La administración local indicó que la mejora alcanzó a todo el personal encuadrado en la Carrera Municipal. En ese marco, sostuvo que la medida buscó sostener los ingresos frente al contexto económico y reconocer la tarea de los trabajadores. También informó el pago de beneficios adicionales, entre ellos el reconocimiento por antigüedad de 25 años y la tercera cuota de una suma fija previamente acordada.
En esa línea, desde el Municipio remarcaron: “En un contexto donde lo que predomina es la destrucción de puestos de trabajo, y el desconocimiento de la legítima necesidad de los trabajadores de recomponer el poder adquisitivo de sus ingresos, el Municipio de Morón sostiene esta política de mejoramiento salarial permanente”.
Sin embargo, el anuncio generó un fuerte rechazo en el Sindicato de Trabajadores Municipales de Morón, Hurlingham e Ituzaingó. La conducción gremial cuestionó la forma en que se definió la suba y señaló que el gremio reclamó instancias formales de negociación.
Según expresaron, “venía exigiendo en la mesa paritaria negociaciones serias y planteos concretos para recomponer salarios y condiciones laborales”. En ese marco, apuntaron directamente contra el Ejecutivo local y sostuvieron que “ha tomado, de manera inconsulta y unilateral, una determinación, a nuestro juicio apresurada, sin consultar ni acordar al menos con este sindicato un aumento salarial superador”.
El conflicto escaló con mayor dureza tras otra definición del sindicato, que afirmó: “Esta forma de decidir constituye, más que una medida de urgencia, una falta de respeto a los trabajadores y a la mesa paritaria”.
Frente a este escenario, la conducción gremial resolvió declararse en estado de asamblea permanente. La decisión implicó la convocatoria a sus órganos internos para evaluar el cuadro de situación y definir posibles medidas.
Además, el sindicato planteó una serie de exigencias al Ejecutivo. Reclamó la convocatoria urgente a la mesa paritaria, la presentación formal de los criterios que sustentaron el aumento y la aplicación de políticas específicas para resguardar a los sectores con menores ingresos dentro del plantel municipal.
El episodio volvió a exponer tensiones en la gestión local. La discusión salarial sumó presión sobre el vínculo entre el intendente y los trabajadores, en un contexto donde la puja por los ingresos marcó el pulso de la agenda municipal.





