Hoy los trabajadores y trabajadoras municipales salieron a la calle por algo tan básico como urgente: un salario digno.
No se trata de política partidaria, ni de intereses sectoriales. Se trata de llegar a fin de mes, de sostener a una familia, de que el esfuerzo diario tenga un valor real.
Mientras todo aumenta, los sueldos quedan atrás. Y lo que está en juego no es solo el bolsillo, es la dignidad.
Cada compañero y compañera que hoy estuvo presente lo hizo con respeto, con convicción y con un reclamo legítimo: que el trabajo sea reconocido como corresponde.
No hay comunidad que funcione sin sus trabajadores municipales.No hay futuro posible si quienes sostienen lo esencial viven en la incertidumbre.
El pedido es claro: salarios dignos ya.
Porque trabajar no puede ser sinónimo de sobrevivir. Tiene que ser sinónimo de vivir con dignidad.